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Prolongada huelga minera y reformas mal diseñadas son un lastre para una economía anteriormente en auge.
La huelga minera más larga que ha tenido Chile desde 1973 amenaza con sumergir a la economía en su primera recesión desde la crisis financiera global, incrementando la posibilidad de que el país se una al pivote político hacia la derecha — al igual que gran parte de la región — en las elecciones de noviembre.
La huelga de 43 días en La Escondida, la cual es responsable por una quinta parte de la producción de cobre nacional y cerca de 2 por ciento del producto interno bruto, ha causado la disminución de 17 por ciento de la industria minera del cobre en febrero. Esto amenaza con desencadenar una recesión técnica en el país dependiente de la industria minera en el primer trimestre de 2017, cuando se emitan las cifras el próximo mes. La economía se contrajo 0.4 por ciento en el último trimestre de 2016 en comparación al trimestre anterior.
Ya que las compañías mineras están bajo presión para mejorar la productividad conforme bajan los precios del cobre, se espera que la huelga realizada para protestar el salario de los trabajadores — la cual se terminó el mes pasado — le costará cerca de US$1 mil millones en ingresos perdidos de producción a BHP Billiton, la empresa que opera la mina. Debido a esta situación, la comisión chilena del cobre redujo su pronóstico de producción de cobre para el país y el banco central bajó en 25 puntos básicos las tasas para estimular el crecimiento.
La contracción económica de Chile ha surgido en medio de la recuperación de las economías emergentes más débiles en el mundo, conforme la economía de Argentina, su país vecino, ha comenzado a crecer y se espera que comience la recuperación de Rusia, Brasil y Nigeria este año.
Y está sucediendo conforme el resto de América Latina se ha hastiado de los gobiernos de izquierda y los escándalos de corrupción y ha elegido a candidatos pragmáticas a favor de los negocios que son más adeptos para lidiar con el crecimiento más lento causado por el fin del auge de los productos básicos.
“Indudablemente, el pobre rendimiento de la economía favorece a la derecha”, dice Guillermo Holzmann, director de Analytyka Consulting. Él señala que todos los chilenos recuerdan la prosperidad económica que disfrutaron bajo la presidencia de Sebastián Piñera — el candidato de derecha en las próximas elecciones que lleva la delantera en las encuestas — entre 2010 y 2014.
El crecimiento económico ha sido de menos de 2 por ciento desde que asumió el poder el gobierno de Michelle Bachelet en 2014, contribuyendo al colapso del índice de aprobación de la presidenta muy por debajo del peor índice del Sr. Piñera. Aunque durante su presidencia él fue considerado como el presidente menos popular de Chile desde el General Augusto Pinochet, su récord de crecimiento — un promedio de 5 por ciento — tiene a muchos chilenos anhelando el pasado.
“Tal vez hayamos minimizado la importancia del crecimiento”, dice José de Gregorio, un ex gobernador del banco central. “El pobre rendimiento de los últimos cuatro años comparado con el rendimiento del pasado nos ha llevado a reevaluar la importancia del crecimiento económico. Algunas veces ignoramos la relevancia de tener una economía dinámica”.
Aunque el Sr. de Gregorio está de acuerdo con el intento de abordar el alto nivel de inequidad por parte de la Sra. Bachelet, él ha criticado al gobierno por el pobre diseño e implementación de sus reformas.
Él pronostica que el crecimiento se recuperará y alcanzará 3 por ciento en 2018, impulsado por una política monetaria más flexible, el repunte del precio del cobre y de la demanda de China, uno de los principales socios comerciales de Chile. Él cree que el Sr. Piñera ganará las elecciones, implementará más políticas favorables para el crecimiento y restablecerá la confianza empresarial.
Pero muchos chilenos asocian al multimillonario con una clase dirigente empresarial y política que ha sido desacreditada por escándalos conectados a la financiación ilegal de su campaña y están exigiendo un cambio más profundo.
En cambio, el candidato de la coalición gobernante, el senador independiente y ex periodista Alejandro Guillier, está intentando distanciarse de un gobierno poco popular cuya reputación ha sido empañada por las constantes manifestaciones en las calles del país.
“La reputación de Guillier como un novato de la política podría convencer a un número significativo de votantes indecisos, muchos de los cuales están desilusionados con el estatus quo”, asevera Nicholas Watson, un analista de Teneo Intelligence en Londres. Él además piensa que la fragmentación de la coalición gobernante — con el reciente movimiento de un grupo de partidos de izquierda hacia la coalición Frente Amplio — podría sacudir aún más la contienda.
Rodrigo Valdés, el ministro de finanzas de Chile, dice que la contracción económica se debe a “factores aislados”, incluyendo los peores incendios forestales en la historia de Chile en enero lo cual redujo el crecimiento entre 0.2 y 0.3 puntos porcentuales.
Pero dada la incertidumbre con respecto al resultado de las elecciones, pocos esperan un repunte significativo en la economía hasta el próximo año. “Incluso si se evita una recesión técnica, hay que tomar en cuenta la debilidad de la economía y que aún no hay señales de una recuperación”, dice Adam Collins, un economista de Capital Economics en Londres.
Por Benedict Mander (c) 2017 The Financial Times Ltd. All rights reserved

Chile enfrenta una recesión y un cambio político



Prolongada huelga minera y reformas mal diseñadas son un lastre para una economía anteriormente en auge.
La huelga minera más larga que ha tenido Chile desde 1973 amenaza con sumergir a la economía en su primera recesión desde la crisis financiera global, incrementando la posibilidad de que el país se una al pivote político hacia la derecha — al igual que gran parte de la región — en las elecciones de noviembre.
La huelga de 43 días en La Escondida, la cual es responsable por una quinta parte de la producción de cobre nacional y cerca de 2 por ciento del producto interno bruto, ha causado la disminución de 17 por ciento de la industria minera del cobre en febrero. Esto amenaza con desencadenar una recesión técnica en el país dependiente de la industria minera en el primer trimestre de 2017, cuando se emitan las cifras el próximo mes. La economía se contrajo 0.4 por ciento en el último trimestre de 2016 en comparación al trimestre anterior.
Ya que las compañías mineras están bajo presión para mejorar la productividad conforme bajan los precios del cobre, se espera que la huelga realizada para protestar el salario de los trabajadores — la cual se terminó el mes pasado — le costará cerca de US$1 mil millones en ingresos perdidos de producción a BHP Billiton, la empresa que opera la mina. Debido a esta situación, la comisión chilena del cobre redujo su pronóstico de producción de cobre para el país y el banco central bajó en 25 puntos básicos las tasas para estimular el crecimiento.
La contracción económica de Chile ha surgido en medio de la recuperación de las economías emergentes más débiles en el mundo, conforme la economía de Argentina, su país vecino, ha comenzado a crecer y se espera que comience la recuperación de Rusia, Brasil y Nigeria este año.
Y está sucediendo conforme el resto de América Latina se ha hastiado de los gobiernos de izquierda y los escándalos de corrupción y ha elegido a candidatos pragmáticas a favor de los negocios que son más adeptos para lidiar con el crecimiento más lento causado por el fin del auge de los productos básicos.
“Indudablemente, el pobre rendimiento de la economía favorece a la derecha”, dice Guillermo Holzmann, director de Analytyka Consulting. Él señala que todos los chilenos recuerdan la prosperidad económica que disfrutaron bajo la presidencia de Sebastián Piñera — el candidato de derecha en las próximas elecciones que lleva la delantera en las encuestas — entre 2010 y 2014.
El crecimiento económico ha sido de menos de 2 por ciento desde que asumió el poder el gobierno de Michelle Bachelet en 2014, contribuyendo al colapso del índice de aprobación de la presidenta muy por debajo del peor índice del Sr. Piñera. Aunque durante su presidencia él fue considerado como el presidente menos popular de Chile desde el General Augusto Pinochet, su récord de crecimiento — un promedio de 5 por ciento — tiene a muchos chilenos anhelando el pasado.
“Tal vez hayamos minimizado la importancia del crecimiento”, dice José de Gregorio, un ex gobernador del banco central. “El pobre rendimiento de los últimos cuatro años comparado con el rendimiento del pasado nos ha llevado a reevaluar la importancia del crecimiento económico. Algunas veces ignoramos la relevancia de tener una economía dinámica”.
Aunque el Sr. de Gregorio está de acuerdo con el intento de abordar el alto nivel de inequidad por parte de la Sra. Bachelet, él ha criticado al gobierno por el pobre diseño e implementación de sus reformas.
Él pronostica que el crecimiento se recuperará y alcanzará 3 por ciento en 2018, impulsado por una política monetaria más flexible, el repunte del precio del cobre y de la demanda de China, uno de los principales socios comerciales de Chile. Él cree que el Sr. Piñera ganará las elecciones, implementará más políticas favorables para el crecimiento y restablecerá la confianza empresarial.
Pero muchos chilenos asocian al multimillonario con una clase dirigente empresarial y política que ha sido desacreditada por escándalos conectados a la financiación ilegal de su campaña y están exigiendo un cambio más profundo.
En cambio, el candidato de la coalición gobernante, el senador independiente y ex periodista Alejandro Guillier, está intentando distanciarse de un gobierno poco popular cuya reputación ha sido empañada por las constantes manifestaciones en las calles del país.
“La reputación de Guillier como un novato de la política podría convencer a un número significativo de votantes indecisos, muchos de los cuales están desilusionados con el estatus quo”, asevera Nicholas Watson, un analista de Teneo Intelligence en Londres. Él además piensa que la fragmentación de la coalición gobernante — con el reciente movimiento de un grupo de partidos de izquierda hacia la coalición Frente Amplio — podría sacudir aún más la contienda.
Rodrigo Valdés, el ministro de finanzas de Chile, dice que la contracción económica se debe a “factores aislados”, incluyendo los peores incendios forestales en la historia de Chile en enero lo cual redujo el crecimiento entre 0.2 y 0.3 puntos porcentuales.
Pero dada la incertidumbre con respecto al resultado de las elecciones, pocos esperan un repunte significativo en la economía hasta el próximo año. “Incluso si se evita una recesión técnica, hay que tomar en cuenta la debilidad de la economía y que aún no hay señales de una recuperación”, dice Adam Collins, un economista de Capital Economics en Londres.
Por Benedict Mander (c) 2017 The Financial Times Ltd. All rights reserved